Paisaje y Cielo de Rumanía

Paisaje y Cielo de Rumanía (Photo credit: Sergio Moral)

Rumanía está directamente vinculada a una de las necesidades del país de los Cárpatos: encontrar la autonomía energética. Rumanía  cuenta con yacimientos de gas natural y petróleo que aportan un porcentaje significativo del consumo diario, pero para cubrir la totalidad de la demanda el país está obligado a importarlos, principalmente de Rusia.

Para tratar de reducir la dependencia de factores externos, se ha impulsado la generación en plantas de energía nuclear e hidroeléctrica, y entre ambas clases proporcionan un 45% de la energía consumida en el país.

Además, el país cuenta con un sector industrial que aporta el 35% del PIB nacional y que se encuentra en plena fase de modernización de sus antiguas instalaciones.

Además, Rumanía es uno de los países incluidos en la estrategia de desarrollo de la UE para la zona del Danubio y del Mar Negro. Ello ha conseguido mejorar el estado general de la economía nacional que, según datos oficiales, fue en 2010 el primer país de la UE con la mayor proporción de la inversión pública del PIB, con un porcentaje de 5,8%.

Rumanía apuesta por el gas del Mar Negro frente a la dependencia de Rusia

Bucarest, 3 nov (EFE).- Las grandes reservas de gas descubiertas recientemente en el Mar Negro reducirán en los próximos años la dependencia energética de Rusia que cada invierno viven Rumanía y otros países de la región como Bulgaria o Hungría.

Así lo esperan las autoridades rumanas y lo prevén especialistas en temas de energía de medios públicos y privados, después de que la compañía energética austríaca OMV anunciara en octubre la existencia de “reservas enormes” en el Mar Negro.
OMV y la americana Exxon habrían encontrado, sólo en el perímetro rumano que explotan, entre 42.000 y 84.000 millones de metros cúbicos de gas natural, una cantidad suficiente para garantizar el consumo de Rumanía durante cuatro años.
Es sólo una porción de la zona rumana, a la que hay que añadir los 100.000 millones de metros cúbicos que, según los expertos, podrán extraerse de aguas territoriales búlgaras, además de lo que pueda encontrarse en el área perteneciente a Ucrania.
OMV, Exxon, Schell y Total son algunas de las compañías con concesiones en estos dos países.
Rumanía importa en estos momentos de Rusia un 20 % del gas que consume, pero las reservas nacionales conocidas -situadas en tierra firme- se van agotando.
Bulgaria y Ucrania dependen también de Rusia para satisfacer su demanda de gas.
La explotación de las reservas del Mar Negro podría empezar al final de esta década y daría un giro brusco a la situación para Rumanía y sus vecinos.
“Rumanía tiene la perspectiva de la independencia energética total”, ha asegurado el presidente del país, Traian Basescu.
De la misma opinión es Mariana Gheorghe, director general de la filial rumana de OMV, Petrom.
En una entrevista en la cadena ProTV, Gheorghe advirtió sin embargo de que la independencia energética sólo será posible si el Estado cumple sus obligaciones de inversión en la infraestructura para extraer y transportar el gas.
Superar el proteccionismo del mercado energético rumano es otra de las asignaturas pendientes para aprovechar el potencial del Mar Negro, asegura en unas declaraciones a Efe Otilia Nutu, una reputada consultora en temas energéticos.
Según Nutu, los precios a los que el Estado obliga a las compañías a vender el gas en el mercado interno no haría rentable la explotación de las reservas del Mar Negro, mucho más costosa que la del gas que se encuentra en tierra firme.
“Estaba previsto que el mercado se liberalizara en 2007”, con la entrada de Rumanía en la Unión Europea, pero “estamos en 2012 y esto no ha ocurrido”, cuenta Nutu.
La liberalización supondría una subida de los precios para el consumidor rumano, pero el Estado ya baraja fórmulas para paliar los efectos sobre la población.
“En lugar de tener tres fuentes de gas como tenemos hoy, tendremos seis o siete durante diez, quince o veinte años”, afirma Nutu.
Recuerda la importancia del gasoducto Nabucco, un proyecto europeo que pretende llevar gas del Caspio y Oriente Medio a toda la Unión Europea (UE), y de AGRI, el conducto proyectado por Azerbaiyán, Georgia y Rumanía.
Estos dos conductos fomentarán la exportación de las reservas del Mar Negro, lo que ayudaría a reducir la dependencia de Rusia de toda Europa Oriental y Central.
Más allá de los miedos históricos a Moscú muy presentes en la región, Nutu ve la posición rusa en términos meramente económicos.
“Un monopolio abusará siempre de su posición, el comportamiento de Rusia es perfectamente racional para extraer el mayor beneficio de la situación”, explica Nutu.
Aunque aún no se manejan cifras sobre las posibles reservas, el descubrimiento de gas natural podría ir acompañado de petróleo.
“En general, donde exista una hay grandes opciones de que exista también la otra”, asegura la consultora.
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