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La Biomasa supone una alternativa energética, abundante y económica.

Es la energía renovable que aprovecha todo lo que naturaleza nos da. Una fuente de energía natural, de calidad y que está en todo lo que nos rodea.

Vídeo animado explicativo sobre la bioenergía, en el que se define didácticamente qué es la biomasa, sus principales usos –biocarburantes y generación de energía eléctrica y térmica– así como los importantes beneficios medioambientales y socioeconómicos que implicaría la explotación de la bioenergía al conjunto de la sociedad española.

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Financiar un proyecto de rehabilitación energética en particular, y de un proyecto de eficiencia en general, es complejo pero en ningún caso imposible; en este sentido, las Empresas de Servicios Energéticos (ESEs) pueden contribuir de manera significativa a cambiar el panorama del sector de la eficiencia energética.

Nuevo curso: Diagnóstico ambiental en la empresa

En los últimos meses, el consumo energético de los edificios está ocupando un lugar importante en la actualidad informativa de Europa y de España. Recientemente el Parlamento Europeo ha aprobado una nueva Directiva de Eficiencia Energética que, entre otras áreas de actuación, hace hincapié en la necesidad de mejorar la eficiencia en edificios, área responsable del 40% del consumo energético total.

A nivel nacional, el proyecto normativo más significativo en este sentido es el Real Decreto de Certificación de Edificios Existentes que obligará a que cualquier vivienda que se compre, venda o alquile en España cuente con un certificado que avale su consumo y comportamiento energético.

Tras la entrada en vigor del certificado, las viviendas se calificarán de la A (la más eficiente) a la G (nivel de eficiencia más bajo). Entre ambos niveles la diferencia en los consumos puede ser superior al 80%. Con esto, y teniendo en cuenta el incremento del precio de la energía y que el gasto energético supone aproximadamente el 30% del gasto anual de una comunidad media, la eficiencia energética escala posiciones en las prioridades de los propietarios.

Sin embargo, a pesar de este contexto tan favorable el número de proyectos de rehabilitación energética que se llevan a cabo no está siendo tan significativo como se esperaba y el mercado de la Eficiencia Energética, a pesar de seguir creciendo, no evoluciona al ritmo previsto.

En muchas ocasiones se alude a la crisis como razón de esta ralentización pero ANESE defiende que el contexto económico actual es sólo una de las razones que explican esta realidad. El desconocimiento del sector por parte de los clientes, la juventud del mismo y, en general, la falta de cultura de la eficiencia que acusa nuestro país son motivos que tienen tanta importancia como la crisis.

Rafael Herrero, Presidente de ANESE, es muy claro al respecto: “sí hay dinero para desarrollar proyectos de eficiencia”. Las alternativas de financiación incluyen tanto al sector privado como al público. Ambos ofrecen soluciones de ayuda y financiación pero existe una dificultad principal: no se adaptan completamente a las necesidades del mercado.

Un ejemplo de estos programas es la iniciativa conjunta que tiene Banca Cívica con el Banco Europeo de Inversiones (BEI). Se creó un fondo conjunto con 100 millones de euros para la financiación de proyectos de Energías Renovables y Eficiencia Energética y, sin embargo, a día de hoy no se ha realizado ningún proyecto financiado a través de este programa.

En 2011, el gobierno puso en marcha a través del IDAE la línea ICO/ESE con 600 millones de euros de los cuales sólo se han utilizado 20 millones de euros. En la actualidad, este programa de ayuda a la financiación no está operativo y desde ANESE se trabaja por su recuperación. La asociación defiende que una inversión en eficiencia energética nunca es “a fondo perdido”.

La financiación de un proyecto de rehabilitación energética en particular, y de un proyecto de eficiencia en general, es compleja pero en ningún caso imposible y, en este sentido, lasEmpresas de Servicios Energéticos (ESEs) pueden contribuir de manera significativa a cambiar el panorama del sector de la eficiencia energética.

Una ESE es principalmente una gestora de energía con dos objetivos muy claros: conseguir que su cliente consuma menos energía y consiga así un ahorro que, además, estará garantizado en el contrato. ¿Cuál es la mejor garantía que una empresa puede ofrecer a su cliente? Comprometer sus beneficios a la consecución de esos objetivos de ahorro, este compromiso será la base del contrato entre ESE y cliente. Para Rafael Herrero, “asumir la garantía de ahorro es la clave del éxito”.

El mercado de servicios energéticos en particular, y de la eficiencia energética en general, es muy joven. Aún queda mucho camino por recorrer en el que instituciones, clientes, ESEs y entidades bancarias deben trabajar por romper la rigidez y complejidad que en la actualidad caracteriza la negociación de los proyectos.


Español: CasaE, la Casa de la Eficiencia Energ...

Español: CasaE, la Casa de la Eficiencia Energética de BASF en Argentina (Photo credit: Wikipedia)

 

 

En un contexto de creciente preocupación por el ahorro energético, los edificios, responsables de cerca del 30% del consumo total de energía final de nuestro país, se ven en el punto de mira.

Con el objetivo de incentivar medidas de ahorro energético y reducción de las emisiones de CO2  dentro de la Unión Europea, se han desarrollado diversos estándares, etiquetas y certificados para las edificaciones, algunas obligatorias para los países miembros de la Unión, y otras voluntarias.

Certificación Obligatoria

De forma análoga a lo acontecido en otros países europeos, en 2007 se aprobó el Real Decreto 47/2007 relativo a la eficiencia energética de los edificios, que establece la obligación de poner a disposición de los compradores o usuarios de los edificios nuevos, o de aquellos que hayan sufrido reformas de cierta envergadura, un certificado de eficiencia energética. Este certificado deberá incluir información objetiva sobre las características energéticas de los edificios, de forma que se pueda valorar y comparar, con el fin de favorecer la promoción de edificios de alta eficiencia energética y las inversiones en ahorro de energía.

El objetivo era fomentar entre el público la difusión de esta información y, en particular, en el caso de las viviendas, que constituyen un producto de uso ordinario y generalizado, dar a conocer los diferentes productos puestos a disposición de los consumidores y usuarios, a fin de facilitar el necesario conocimiento sobre su uso, consumo y disfrute.

Con el fin de facilitar la interpretación, por parte de los consumidores, del certificado de eficiencia energética, se aprobó un distintivo común en todo el territorio nacional denominado etiqueta de eficiencia energética, parecido al de los electrodomésticos, que identifica a los edificios con una letra según su clase energética, siendo la A la que distingue a los edificios que consumen menos energía y emiten menos CO2, y la G la que distingue a los menos eficientes.

La medida, sin embargo, no ha tenido un reflejo en el parque de viviendas ni ha influido en el mercado debido a la coyuntura económica, ya que son muy pocos los proyectos en nuestro país que se han visado a partir de la entrada en vigor del mencionado Real Decreto.

Aunque con retraso respecto a gran parte de los países de nuestro entorno inmediato, se espera la aprobación inminente de un certificado análogo para los edificios existentes. De hecho, el proyecto de real decreto se puede consultar en la Web del Ministerio de Industria, Energía y Turismo.

En otros países donde  ya está implantada la certificación para edificios existentes, como Francia, por ejemplo, los portales inmobiliarios ya incluyen filtros para la búsqueda de ofertas de venta y alquiler de viviendas en función de su clase energética.

Certificados voluntarios

Hay varios sellos, certificados o estándares, de carácter voluntario. Algunos van mucho más allá de relacionar el certificado con el consumo energético y emisiones de CO2: también tienen en cuenta un menor consumo de agua, una menor generación de residuos durante la  construcción y el uso del edificio, la utilización de materiales ecológicos en su construcción, una relación respetuosa del edificio con el entorno inmediato, altas condiciones de confort para sus ocupantes, etc.

A parte de estas cuestiones, la diferencia fundamental con los certificados obligatorios, descritos en el apartado anterior, es que estos sellos o distintivos sólo se conceden a edificios que cumplen un elevado nivel de prestaciones energéticas, determinado por el propio estándar, mientras que los obligatorios se limitan a mostrar la clase energética del edificio, aunque sea una clase de muy bajas prestaciones como la “F” o “G”.

En España como en la mayoría de otras naciones de Europa y del Mundo existen al menos cinco organizaciones internacionales (en otros países algunos más) con grupos ya establecidos que de una forma u otra promueven la sostenibilidad en el mundo construido.

Cada uno de estos grupos tiene unos orígenes distintos tanto en el tiempo como en base a los grupos sociales que los han generado; industrias, empresas, organizaciones privadas, gobiernos multilaterales como la UE, nacionales, locales, regionales, funcionarios, burócratas, profesionales.
Cada uno de ellos tiene un sistema de Certificación de edificios distinto y que está basado y obedece a diversas y diferentes; misiones, visiones, principios, intereses económicos, políticos y de todo tipo.

Diversidad, variedad, planteamientos distintos, puntos de vista diferentes, formas distintas de pensar, el cómo afrontar soluciones distintas a mismos problemas, todo ello supone riqueza para las personas, el medio-ambiente, las empresas y el triple resultado final – Planeta, Personas, Beneficio.

Todos ellos aportan resultados positivos, cada uno de ellos desde su punto de vista y bajo sus intereses. Todos ellos contribuyen de una forma u otra a una mayor sostenibilidad en los campos de la construcción, inmobiliario y obra civil. De todos ellos; las personas, los ciudadanos, la industria, las empresas, el medio construido y el medioambiente se benefician de una forma u otra. Los promotores y empresas que realizan edificios sostenibles tienen la libertad de elegir el sistema que mejor se adecue a sus necesidades e intereses. Tienen variedad, tienen opciones, pueden elegir y eso supone una gran riqueza y un gran valor añadido para la industria, las personas y el medio-ambiente.

La aceptación, uso y utilización de estos sistemas de Certificación va a depender de como sean capaces de satisfacer las necesidades de las empresas y de los ciudadanos, como reduzcan el impacto en el medioambiente y como sean de rentables para los que los utilizan de una forma u otra. Estamos en una sociedad democrática, libre y abierta. Formamos parte de Occidente. Estamos en una economía occidental de mercado que se mueve por criterios de rentabilidad. Por tanto va  a ser el mercado el que va a decidir que sistemas son mas validos y cuales funcionan mejor para satisfacer las necesidades de la industria, las empresas, los requisitos de bienestar de los ciudadanos, el impacto en el medioambiente y la rentabilidad para todos ellos.

Dentro de las certificaciones voluntarias, podemos encontrar las siguientes:

  • LEED:

LEADERSHIP in ENERGY in ENVIRONMENTAL DESIGN es el estándar en construcción sostenible con mayor prestigio en todo el mundo. Se basa en un sistema de puntuación que mide el nivel de respeto medioambiental y de salud de los edificios y que ha sido desarrollado por el US Green Building Council (USGBC). El certificado LEED se estructura en 5 categorías principales:

  1. EMPLAZAMIENTO, que mide el impacto que tiene la selección de un emplazamiento concreto sobre el medio ambiente local.
  2. GESTIÓN DE AGUA, que incluye la integración de tecnologías y estrategias para reducir la cantidad de agua potable consumida en el edifico.
  3. CALIDAD AMBIENTAL INTERIOR, que tiene en cuenta el uso de luz natural, criterios de confort térmico, acústico, ventilación y otros aspectos que inciden sobre la salud ambiental de un espacio.
  4. MATERIALES, que promueve las prácticas de reducción de deshecho de la construcción, de reciclado doméstico así como el uso de materiales reciclados o rápidamente renovables para la construcción.
  5. ENERGÍA Y ATMÓSFERA, que mide la eficiencia y comportamiento energético del edifico y que promueve la integración de energías renovables.

Dentro de cada una de estas 5 categorías hay créditos o puntos para el cumplimiento de objetivos específicos. LEED v3.0, la última actualización, incluye un máximo de 100 puntos y, en función de los puntos conseguidos, permite alcanzar 4 niveles de certificación: Certificado, Plata, Oro o Platino, la máxima categoría.

  • BREEAM:

Building Research Establishment Environmental Assessment Methodology es el método de evaluación y certificación de la sostenibilidad de la edificación líder en el mundo y técnicamente más avanzado, con una trayectoria de más de 20 años en el mercado de la edificación sostenible, contrastado con más de 200.000 proyectos certificados, y una red de más de 4.700 asesores independientes reconocidos.

BREEAM se corresponde con un conjunto de herramientas avanzadas y procedimientos encaminados a medir, evaluar y ponderar los niveles de sostenibilidad de una edificación, tanto en fase de diseño como en fases de ejecución y mantenimiento, contemplando las particularidades propias de cada una de las principales tipologías de uso existentes (vivienda, oficinas, edificación industrial, centros de salud, escuelas, etc.).

BREEAM evalúa impactos en 10 categorías (Gestión, Salud y Bienestar, Energía, Transporte, Agua, Materiales, Residuos, Uso ecológico del suelo, Contaminación, Innovación) permitiendo la certificación de acuerdo a distintos niveles de sostenibilidad, y sirviendo a la vez de referencia y guía técnica para una construcción más sostenible.

  • VERDE:

 

 

La Certificación GBCe–VERDE reconoce la reducción de impacto medioambiental del edificio que se evalúa comparado con un edificio de referencia. El edificio de referencia es siempre un edificio estándar realizado cumpliendo las exigencias mínimas fijadas por las normas y por la práctica común.

GBCe utiliza para la evaluación del impacto ambiental evitado por los edificios la metodología de evaluación conocida como VERDE que establece un total de 6 Niveles de Certificación que permiten reconocer de forma diferenciada los méritos medioambientales de cada uno de los proyectos que solicitan la certificación.

 

  • PdC:

 

 

Perfil de calidad es una marca de carácter voluntario creada por el Instituto Valenciano de la Edificación que reconoce que los edificios de vivienda con distintivo Perfil de Calidad. Se evalúa la calidad de los edificios de una manera similar a la clasificación de hoteles que se realiza mediante estrellas, o a la de restaurantes, mediante tenedores.

El Perfil de Calidad analiza el edificio para conocer sus niveles de calidad respecto a estos requisitos: ahorro de energía, uso sostenible de recursos naturales, protección frente al ruido, accesibilidad al medio físico y funcionalidad de los espacios.

  • Q Sostenible:

 

 

Q-Sostenible es un sello de certificación cuya finalidad es ordenar y legitimar como sostenibles las empresas, edificaciones y urbanizaciones, garantizando que las mismas han minimizado el impacto ambiental y que se han regido por criterios de construcción bioclimática y calidad integral. Las ventajas ligadas a la certificación Q-sostenible son, ante todo, la confirmación del valor ambiental añadido, la reducción en el consumo de recursos y la mejora de las condiciones de salud y bienestar. Lo que, paralelamente, supone una ventaja competitiva para la empresa que ejecuta el proyecto.

 

 

  • Passivhaus:

 

De origen alemán, es quizá la más conocida en Europa. Se basa en levantar construcciones que cuenten con gran aislamiento térmico, un riguroso control de infiltraciones, y una máxima calidad del aire interior, además de aprovechar la energía del sol para una mejor climatización,reduciendo el consumo energético del orden del 70% sobre las construcciones convencionales.

  • Sello ACESE:

 

La Asociación ASECE pone a disposición de todos los Agentes de la Edificación el primer Sello de Calidad exclusivo para la Edificación.

 

 

La Asociación ASECE dispone de un Reglamento de Uso adaptado integramente a lo regulado por la Ley de Ordenación de la Edificación 38/1999 (LOE), así como por el Código Técnico de la Edificación, publicado en el Real Decreto 314/2006.

 

 

 

  • Minergie:


Minergie es un standard suizo cuyas directrices sirven para reducir el consumo de energía y el nivel energético de los edificios. Se puede aplicar tanto a edificios nuevos, como en el caso de rehabilitaciones. Quizá por eso es el que mayor alcance internacional ha tenido, contando actualmente con cerca de 20.000 edificios certificados en todo el mundo.

  • Energy-plus Building

Una casa de energía-plus es un edificio que produce más energía de la que consume. Esta norma será obligatoria para todos los edificios nuevos a partir de 2020 en Europa.

  • HQE®

“La Haute Qualité Environnementale” o Alta Calidad Medioambiental es otro estándar francés para edificios verdes.

HQE ® es un enfoque que conduce a una certificación que aprueba el examen de las cuestiones ambientales en la construcción de un edificio. Este enfoque se divide en 14 metas distribuidas en 4 familias, y cada objetivo en sí se descompone en una serie de objetivos parciales, alcanzando un total de 52 temas tratados.


Paisaje y Cielo de Rumanía

Paisaje y Cielo de Rumanía (Photo credit: Sergio Moral)

Rumanía está directamente vinculada a una de las necesidades del país de los Cárpatos: encontrar la autonomía energética. Rumanía  cuenta con yacimientos de gas natural y petróleo que aportan un porcentaje significativo del consumo diario, pero para cubrir la totalidad de la demanda el país está obligado a importarlos, principalmente de Rusia.

Para tratar de reducir la dependencia de factores externos, se ha impulsado la generación en plantas de energía nuclear e hidroeléctrica, y entre ambas clases proporcionan un 45% de la energía consumida en el país.

Además, el país cuenta con un sector industrial que aporta el 35% del PIB nacional y que se encuentra en plena fase de modernización de sus antiguas instalaciones.

Además, Rumanía es uno de los países incluidos en la estrategia de desarrollo de la UE para la zona del Danubio y del Mar Negro. Ello ha conseguido mejorar el estado general de la economía nacional que, según datos oficiales, fue en 2010 el primer país de la UE con la mayor proporción de la inversión pública del PIB, con un porcentaje de 5,8%.

Rumanía apuesta por el gas del Mar Negro frente a la dependencia de Rusia

Bucarest, 3 nov (EFE).- Las grandes reservas de gas descubiertas recientemente en el Mar Negro reducirán en los próximos años la dependencia energética de Rusia que cada invierno viven Rumanía y otros países de la región como Bulgaria o Hungría.

Así lo esperan las autoridades rumanas y lo prevén especialistas en temas de energía de medios públicos y privados, después de que la compañía energética austríaca OMV anunciara en octubre la existencia de “reservas enormes” en el Mar Negro.
OMV y la americana Exxon habrían encontrado, sólo en el perímetro rumano que explotan, entre 42.000 y 84.000 millones de metros cúbicos de gas natural, una cantidad suficiente para garantizar el consumo de Rumanía durante cuatro años.
Es sólo una porción de la zona rumana, a la que hay que añadir los 100.000 millones de metros cúbicos que, según los expertos, podrán extraerse de aguas territoriales búlgaras, además de lo que pueda encontrarse en el área perteneciente a Ucrania.
OMV, Exxon, Schell y Total son algunas de las compañías con concesiones en estos dos países.
Rumanía importa en estos momentos de Rusia un 20 % del gas que consume, pero las reservas nacionales conocidas -situadas en tierra firme- se van agotando.
Bulgaria y Ucrania dependen también de Rusia para satisfacer su demanda de gas.
La explotación de las reservas del Mar Negro podría empezar al final de esta década y daría un giro brusco a la situación para Rumanía y sus vecinos.
“Rumanía tiene la perspectiva de la independencia energética total”, ha asegurado el presidente del país, Traian Basescu.
De la misma opinión es Mariana Gheorghe, director general de la filial rumana de OMV, Petrom.
En una entrevista en la cadena ProTV, Gheorghe advirtió sin embargo de que la independencia energética sólo será posible si el Estado cumple sus obligaciones de inversión en la infraestructura para extraer y transportar el gas.
Superar el proteccionismo del mercado energético rumano es otra de las asignaturas pendientes para aprovechar el potencial del Mar Negro, asegura en unas declaraciones a Efe Otilia Nutu, una reputada consultora en temas energéticos.
Según Nutu, los precios a los que el Estado obliga a las compañías a vender el gas en el mercado interno no haría rentable la explotación de las reservas del Mar Negro, mucho más costosa que la del gas que se encuentra en tierra firme.
“Estaba previsto que el mercado se liberalizara en 2007”, con la entrada de Rumanía en la Unión Europea, pero “estamos en 2012 y esto no ha ocurrido”, cuenta Nutu.
La liberalización supondría una subida de los precios para el consumidor rumano, pero el Estado ya baraja fórmulas para paliar los efectos sobre la población.
“En lugar de tener tres fuentes de gas como tenemos hoy, tendremos seis o siete durante diez, quince o veinte años”, afirma Nutu.
Recuerda la importancia del gasoducto Nabucco, un proyecto europeo que pretende llevar gas del Caspio y Oriente Medio a toda la Unión Europea (UE), y de AGRI, el conducto proyectado por Azerbaiyán, Georgia y Rumanía.
Estos dos conductos fomentarán la exportación de las reservas del Mar Negro, lo que ayudaría a reducir la dependencia de Rusia de toda Europa Oriental y Central.
Más allá de los miedos históricos a Moscú muy presentes en la región, Nutu ve la posición rusa en términos meramente económicos.
“Un monopolio abusará siempre de su posición, el comportamiento de Rusia es perfectamente racional para extraer el mayor beneficio de la situación”, explica Nutu.
Aunque aún no se manejan cifras sobre las posibles reservas, el descubrimiento de gas natural podría ir acompañado de petróleo.
“En general, donde exista una hay grandes opciones de que exista también la otra”, asegura la consultora.